"1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; 3 Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah 4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. 5 Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. 6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. 7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah 8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. 9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. 10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. 11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob". Salmo 46: 1-11

¿Dónde pone usted su esperanza y seguridad? Si es en los gobiernos, los mercados financieros o la educación, la nueva constitución, en el avance de la ciencia para las enfermedades entonces terminará decepcionado. Nuestro mundo siempre está en constante cambio. Gobiernos firmes se derrumban, grandes economías se vienen abajo, e instituciones sólidas se vuelven inestables. En momentos como esos, la gente siente temor e inseguridad.

El mundo no se volverá más digno de confianza. Desde la época de la torre de Babel ( Gn 11 ), la gente ha prometido una mejor civilización, pero ningún avance hecho por el hombre ha mejorado la vida de forma permanente. Es verdad que algunas instituciones experimentan períodos en los que la humanidad se beneficia enormemente, pero en última instancia, cualquier parte de la sociedad que desafíe a Dios no durará. La codicia, el orgullo y la concupiscencia han provocado la caída de muchas civilizaciones.

Líderes brillantes y carismáticos pueden prometer un futuro mejor, pero nadie tiene la solución a los problemas del mundo. Solo Cristo puede hacerlo. El Señor vive en nosotros, nos guía en el camino, nos conforta en el dolor, y nos garantiza un futuro eterno de dicha celestial.

Este mundo en constante cambio puede ser un lugar aterrador, sobre todo para las personas que tienen puesta su confianza en sí mismas. Pero quienes confían en Jehová de los ejércitos, quienes se quedan quietos esperando la acción perfecta de Dios sin tocar cacerolas, sin confiar en los hombres, pueden tener esperanza y confianza porque incluso en un ambiente de caos, el Señor es el único que sigue siendo el mismo, Él es el único refugio. Su Palabra siempre es verdadera, su poder es absoluto y sus promesas son ciertas. Las instituciones humanas fracasan, pero cuando Jesucristo regrese para gobernar la Tierra, todo cambiará para bien.

PARA LA REFLEXIÓN…
1.- ¿En quién pones tu confianza hoy?
2.- ¿Quién es tu esperanza y refugio en el caos que se vive hoy?

 

Esperando sea de bendición para todos.

Atentamente,
Corporación Educacional El Redentor.